En una decisión histórica, España ha dado un paso importante hacia la conservación de su rica biodiversidad marina al declarar siete nuevas áreas marinas protegidas (AMP) en el marco de la red Natura 2000.
La Red Natura 2000 es una red de espacios naturales de Europa que promueve la protección de especies y hábitats naturales y seminaturales permitiendo al mismo tiempo la actividad humana. Su objetivo es mantener un buen estado de conservación de los hábitats y las especies de interés comunitario. Esta red es también la red de zonas protegidas más extensa del mundo.
Las nuevas zonas declaradas suman una superficie de más de 9,3 millones de hectáreas y representarían un aumento del 8,7% de la superficie marina protegida española. Estas zonas contribuirán al objetivo de la Unión Europea de proteger al menos el 30% de sus aguas de aquí a 2030, tal como se recoge en la Estrategia de la UE sobre Biodiversidad. Esta medida refleja un creciente reconocimiento generalizado de la importancia de salvaguardar los mares y océanos, preservando al mismo tiempo los inestimables beneficios que proporcionan.
La importancia de las áreas marinas protegidas

Área marina protegida del espacio de la Red Natura 2000 de La Albera, en el que SUBMON tiene un acuerdo de custodia marina con la Generalitat de Cataluña y el Ayuntamiento de Llançà. / SUBMON.
Las áreas marinas protegidas son regiones en las que las actividades humanas están reguladas con el fin de conservar y proteger el medio marino. Estas zonas desempeñan un papel crucial para mantener la salud de nuestros mares y océanos y garantizar el bienestar tanto de los ecosistemas marinos como de las comunidades que dependen de ellos.
En primer lugar, actúan como refugio esencial para una amplia variedad de especies marinas, proporcionándoles un espacio protegido para alimentarse, migrar y reproducirse.
Por otro lado, desde el punto de vista medioambiental, las AMP desempeñan un papel crucial en la mitigación del cambio climático. Los ecosistemas marinos sanos, como los arrecifes y las praderas marinas, preservados en las AMP, contribuyen enormemente a mitigar el cambio climático mediante el secuestro de carbono.
En términos de gestión sostenible de la pesca, las AMP regulan las actividades pesqueras dentro de sus límites, garantizando así la viabilidad a largo plazo de las poblaciones de peces. Este enfoque no solo beneficia a las poblaciones marinas, sino que también tiene un impacto positivo en las economías locales al preservar la pesca como recurso sostenible y asegurar la seguridad alimentaria a nivel global.
Además, las áreas marinas protegidas también traen beneficios a las economías locales, ya que bien gestionadas pueden atraer el ecoturismo, proporcionando oportunidades económicas a las comunidades locales. El snorkel, el buceo y la observación de la fauna son actividades populares que generan ingresos a la vez que sensibilizan sobre la conservación marina.
Las nuevas áreas protegidas en España

Tursiops truncatus / SUBMON.
La propuesta plantea seis nuevas áreas LIC (Lugar de Importancia Comunitaria), dos ZEPA (Zonas de Especial Protección para las Aves) recién declaradas y la ampliación de las ZEPA situadas en las costas gallega y cantábrica occidental para formar una única nueva zona ZEPA, que pasa a denominarse ‘Corredor migratorio galaico-cantábrico occidental’.
Dichas zonas presentan hábitats y especies vulnerables incluidas en la Directiva Hábitat, como arrecifes, estructuras submarinas formadas por escapes de gases, bancos de arena y cuevas marinas sumergidas o parcialmente sumergidas, así como el delfín mular común (Tursiops truncatus) y la tortuga boba (Caretta caretta). En cuanto a las aves, las nuevas Zonas Especiales de Conservación (ZEC) protegerán a más de 30 especies, entre las que se incluyen las siguientes especies marinas: el alca común (Alca torda), la pardela atlántica (Calonectris borealis), la gaviota cabecinegra (Ichthyaetus melanocephalus), el charrán común (Sterna hirundo), el charrancito común (Sternula albifrons), el charrán patinegro (Thalasseus sandvicensis), la pardela cenicienta mediterránea (Calonectris diomedea), la gaviota de Audouin (Larus audouinii) y la pardela balear (Puffinus mauretanicus).
Un atisbo de esperanza
La aprobación en España de estas nuevas zonas marinas protegidas demuestra la necesidad imperiosa de dar prioridad a la conservación del medio marino. Mientras celebramos este gran paso adelante, otros países deben seguir el ejemplo y trabajar en común para proteger el océano. Si reconocemos la interconexión entre los ecosistemas marinos y el bienestar de la sociedad humana, podremos garantizar un futuro sostenible para nuestro planeta.
Sin embargo, debemos permanecer alerta y evitar que las nuevas áreas marinas protegidas se conviertan en meros «parques de papel». Este término se refiere a zonas que, a pesar de haber sido designadas como protegidas sobre el papel, carecen de una aplicación y gestión efectivas que garanticen auténticos esfuerzos de conservación.
Para proteger y conservar de manera efectiva nuestro océano, es fundamental que estas zonas no sólo se establezcan, sino que también se gestionen y respeten activamente, aplicando estrategias integrales de conservación para salvaguardar la biodiversidad, los ecosistemas y los valiosos recursos que albergan.
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