Las praderas de posidonia desempeñan un papel ecológico clave como hábitat fundamental para muchas especies vegetales y animales. Son decisivas en muchos procesos, como mitigar los efectos del cambio climático, capturar y fijar el dióxido de carbono y proteger la costa del impacto de temporales. Por estos motivos, es una especie protegida a escala europea, nacional y regional.
Desde SUBMON llevamos a cabo inicialmente una evaluación exhaustiva de las praderas de posidonia, que desembocó en la puesta en marcha de un proyecto piloto destinado a replantar haces de esta especie recuperados después de ser arrancados por los temporales. El objetivo era evaluar una metodología no destructiva para restaurar las zonas degradadas de praderas de posidonia. A diferencia de los métodos convencionales, que consisten en utilizar esquejes de praderas sanas, en este estudio piloto se utilizaron haces recuperados que habían sido arrancados de forma natural por los temporales. Hasta la fecha, se han replantado con éxito 243 haces de posidonia, seleccionando los ejemplares más viables y utilizando cañas de bambú biodegradables para fijarlos al sustrato. Cuatro meses después de replantar los primeros haces, los resultados parciales mostraron una tasa de supervivencia del 74,8%.
Cabe señalar que la replantación de los haces de posidonia es una tarea delicada, ya que esta especie es muy sensible a cualquier perturbación. De hecho, estudios anteriores han mostrado una baja tasa de supervivencia de los haces al cabo de tres años, lo que subraya la necesidad de seguir investigando diversas metodologías y de realizar un seguimiento a largo plazo de los haces replantados. En vista de ello, este proyecto piloto tiene tres objetivos claros: en primer lugar, evitar el impacto en praderas sanas, centrándose únicamente en la replantación de haces que no podrían prosperar de forma independiente; en segundo lugar, realizar un seguimiento medioambiental sostenido de los haces replantados dentro de la zona de custodia; y en tercer lugar, implicar a la comunidad en el proyecto. Esta implicación va más allá de la recuperación de los haces, ya que utiliza el contexto del proyecto para educar y concienciar sobre el papel vital de las praderas de posidonia.