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Este verano, el deporte ha sido el gran protagonista. Los Juegos Olímpicos de París 2024 han invadido las pantallas y ocupado las portadas en todos los rincones del planeta, manteniéndonos al borde de nuestros asientos mientras seguíamos a deportistas de diversas disciplinas. Durante dos semanas, hemos vivido sus triunfos y desilusiones, convirtiéndonos en expertos improvisados en deportes que muchos desconocíamos, y, sobre todo, nos hemos maravillado con las capacidades y los límites que el ser humano es capaz de superar.

En SUBMON, esta cuestión nos ha llevado a reflexionar sobre las igualmente asombrosas especies marinas y preguntarnos: si pudieran participar en los Juegos Olímpicos, ¿en qué deportes destacarían? Así, hemos seleccionado lo que creemos que sería el mejor equipo olímpico de especies marinas. Estas son las especies que, sin duda, se llevarían las medallas:

Atletismo – Carrera de velocidad y natación: Tiburón marrajo

Tiburón marrajo. Foto: Patrick Doll.

En una de las pruebas más emblemáticas del atletismo olímpico, el mundo marino contaría con numerosos representantes. Entre ellos, el tiburón marrajo, conocido también como «el halcón peregrino del mar», sobresale como uno de los peces más rápidos del océano. El marrajo dientuso o de aleta corta (Isurus oxyrinchus), un tiburón pelágico de la familia de los lámnidos, puede alcanzar velocidades de hasta 50 km/h, aunque algunas estimaciones sugieren que los marrajos adultos pueden llegar a los 70 km/h, lo que lo convierte en el verdadero velocista del océano.

Estos tiburones tienen un hocico largo y puntiagudo y un cuerpo aerodinámico que los hace increíblemente hidrodinámicos. Además, poseen una poderosa cola en forma de media luna que los impulsa a través del agua. Sus características físicas los destacan no solo como velocistas, sino también como grandes nadadores, capaces de cubrir distancias promedio de casi 60 km al día.

Boxeo: Langosta boxeadora

Odontodactylus scyllarus. Foto: CC Silke Baron.

¿Qué otro animal podría ser el campeón de boxeo submarino sino la langosta boxeadora? La galera o mantis marina (Odontodactylus scyllarus) sería una clara aspirante a la medalla de oro en boxeo olímpico. Además de poseer una de las mejores visiones del mundo animal, la galera está equipada con apéndices anteriores adaptados como si fueran mazas, con los que golpea a sus presas. Estos apéndices pueden alcanzar aceleraciones de hasta 102.000 m/s² y velocidades superiores a los 80 km/h, el equivalente a la aceleración de un proyectil calibre 22. Con esta fuerza, no hay rival en el mundo animal que pueda vencer a este peso pesado submarino.

Maratón: Tortuga laúd

Tortuga laúd. Foto: Carla A. Chicote / SUBMON. Foto tomada con el permiso del MITECO en el marco del proyecto CETAMED NORTE.

En el maratón de las profundidades, la tortuga laúd (Dermochelys coriacea) sería la indiscutible campeona. Sus épicas migraciones son las más largas de todas las tortugas marinas, convirtiéndola en la maratonista por excelencia del océano. Desde sus zonas de anidación en los trópicos, estas tortugas emprenden travesías titánicas, llegando tan al sur como Nueva Zelanda y tan al norte como el Círculo Polar Ártico. Con migraciones de hasta 7.000 km que pueden durar varios meses, la tortuga laúd no solo muestra resistencia, sino también una determinación digna de un verdadero maratonista.

Además de su impresionante capacidad migratoria, ninguna otra especie de tortuga marina se sumerge a mayor profundidad. Adaptada excepcionalmente al buceo, la tortuga laúd alcanza profundidades de más de 1.000 metros y puede realizar inmersiones voluntarias que duran entre 2 y 5 horas.

Natación sincronizada: bancos de peces

Banco de peces (Sarpa salpa). Foto: SUBMON.

En natación sincronizada, la precisión y la cohesión del grupo son esenciales, y los bancos de peces ejemplifican a la perfección estas cualidades. Su capacidad para moverse de manera coordinada y armoniosa en grandes grupos crea patrones hipnotizantes que rivalizan con las coreografías más complejas de los humanos. Especies como los salmonetes, arenques, anchoas, sardinas, atunes y barracudas son conocidas por formar estos impresionantes cardúmenes.

La formación de un cardumen no solo es una maravilla visual, sino que también cumple funciones vitales. Unirse a un cardumen facilita la búsqueda de pareja, aumentando así las posibilidades de reproducción. Además, al agruparse, los peces crean la ilusión de un «único individuo» de gran tamaño, lo que disuade a los depredadores y mejora las probabilidades de supervivencia del grupo. Así, su elegante y estratégico nado en grupo no solo asegura su supervivencia, sino que también ofrece un espectáculo visual sin igual, digno de una medalla de oro. 

Salto de altura: Delfín mular

Delfín mular. Foto: Carla A. Chicote / SUBMON.

En una competición de salto de altura, el delfín mular (Tursiops truncatus) sería el atleta estrella, sorprendiendo al público con sus espectaculares acrobacias. Saltos elegantes, giros sorprendentes y maniobras impresionantes, su potente musculatura y forma hidrodinámica les permiten salir del agua con facilidad y alcanzar grandes alturas. 

El cuerpo del delfín mular está perfectamente adaptado para minimizar la resistencia del agua y maximizar la velocidad, facilitando así esos saltos impresionantes. Su poderosa aleta caudal, o cola, es fundamental para impulsarse hacia arriba, logrando alturas que harían palidecer a muchos atletas terrestres. Además de sus habilidades en el salto, los delfines a menudo realizan estas acrobacias como parte de su comportamiento lúdico, mostrando su naturaleza juguetona y curiosa. Estos saltos también les permiten observar su entorno y localizar bancos de peces, combinando diversión con funcionalidad en cada salto.

Escalada: Bellota de mar

Bellotas de mar Foto: Jordi Sánchez / SUBMON.

La escalada, una disciplina recientemente incorporada a la familia olímpica desde los Juegos de Tokio 2020, también tiene su representante marino. Entre las especies que «escalan» por las rocas fuera del agua, destaca la bellota de mar (Chthamalus stellatus). Este crustáceo bentónico vive fijado a la roca a una considerable distancia del agua, mostrando una tenacidad y adaptación notables.

Las bellotas de mar, típicas del supralitoral, se adhieren firmemente a las superficies rocosas, soportando el vaivén de las olas y las duras condiciones ambientales. Su habilidad para mantenerse en estas posiciones elevadas fuera del agua, desafiando la gravedad y la fuerza del océano, hace que estos pequeños crustáceos sean verdaderos escaladores del mundo marino.

Tiro con Arco: Caracoles del género Conus

Caracoles del género Conus. Foto: CC Ruth Hartnup.

Si el tiro con arco tuviera un representante marino, los caracoles del género Conus ocuparían ese lugar de honor. Estos extraordinarios moluscos disparan un dardo venenoso con el que aturden a sus presas antes de devorarlas. La precisión y letalidad de sus ataques los convierten en arqueros letales del océano.

Vela: La carabela portuguesa

Carabela portuguesa. Foto: CC Sylvère Corre.

En los deportes relacionados con el mar no podían faltar en esta lista, y en la mayoría de ellos, los animales marinos serían los indiscutibles ganadores. Incluso en un deporte como la vela, tenemos un claro contendiente: la carabela portuguesa (Physalia physalis). Esta fascinante criatura se desplaza usando una estructura similar a una vela. Con una vela gelatinosa que mide entre 15 y 30 cm, la carabela navega con elegancia, impulsada por los vientos, las mareas y las corrientes marinas.

Esgrima: El pez espada

Pez espada. Foto: Natàlia Amigó / SUBMON.

En nuestra lista no podía faltar el espadachín de los mares. Aunque todos conocen al pez espada (Xiphias gladius), pocos saben que su «espada» es en realidad un pico alargado. Este formidable «arma» no se utiliza para pinchar, sino para cortar y golpear a sus presas con gran destreza. Sin duda, en la esgrima acuática el pez espada no tendría rival.

Para cerrar nuestra lista, os dejamos con una pregunta intrigante: en el triatlón, una de las pruebas más duras, hemos encontrado dos férreos competidores que podrían alzarse con la medalla de oro: la foca y el pingüino. Cada uno de ellos destaca por su habilidad tanto en el agua como en tierra firme, dominando el nado y el andar o correr fuera del agua. Pero, ¿quién crees que sería el campeón olímpico?

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