¿Qué significa, en realidad, comprender nuestros océanos? La cultura oceánica no se limita a la educación: es un puente que une la investigación con la ciudadanía y la cooperación internacional, convirtiendo el conocimiento en acción. Con esta idea como guía, a principios de septiembre SUBMON cruzó literalmente el Atlántico. Juanita Zorrilla, bióloga y responsable de proyectos de SUBMON, viajó a Fortaleza (Brasil) para participar como experta invitada en la 8ª Austral Spring School, celebrada del 1 al 5 de septiembre.
El encuentro, organizado por el Instituto de Ciencias del Mar (LABOMAR, Universidad Federal de Ceará) y financiado por la MAF World COST Action, reunió durante cinco días a investigadores, estudiantes y profesionales de distintos países. Fue una ocasión para intercambiar ideas, aprender nuevas herramientas y reflexionar sobre los retos que se presentan para el futuro de los bosques de animales marinos, poniendo el foco en su restauración. El encuentro también sirvió para reforzar los lazos entre la comunidad científica de América Latina y Europa, uniendo esfuerzos y conocimientos para afrontar los crecientes retos ambientales.
La aportación de Juanita se centró en la cultura oceánica, entendida no solo como una herramienta educativa, sino también como un puente entre la ciencia y la sociedad. En su intervención explicó los principios y dimensiones de dicho concepto, y cómo estos pueden aplicarse en los procesos de restauración marina. Subrayó, además, que la comunicación científica y la cultura oceánica son piezas clave para generar cambios de comportamiento, permitiendo que la investigación no se quede en el laboratorio, sino que llegue a las comunidades, impulse la participación ciudadana, favorezca una gestión más sostenible de los océanos y, en última instancia, contribuya a una toma de decisiones más responsable.
La Austral Spring School fue una ocasión única para adentrarse en los aspectos ecológicos, biogeoquímicos y de conservación de los bosques de animales marinos. A través de las conferencias, debates y sesiones de trabajo conjunto, los participantes exploraron distintas estrategias para regenerar estos ecosistemas.
Juanita no solo abordó los principios de la Cultura Oceánica, sino también cómo estos pueden orientar acciones concretas de restauración. Uno de los momentos más destacados, recuerda, fue la visita de Inácio Arruda, Secretario de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo Social de Brasil (SEDE), quien subrayó la importancia de incorporar la cultura oceánica en la educación formal para avanzar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. “Fue un privilegio tenerle con nosotros, como uno de los principales impulsores del currículo azul en Brasil. Es, en muchos sentidos, la manera en que el país mira al mar”, explica Juanita.
Juanita también recalcó que la ciencia es fundamental para comprender el océano y su funcionamiento, pero advirtió que no puede quedarse encerrada en los círculos académicos. “La ciencia debe ser accesible a toda la sociedad, no solo a la comunidad científica, si de verdad queremos avanzar frente al cambio climático y la pérdida de biodiversidad. La cultura oceánica no es solo conocimiento, también es acción. Y esa acción pasa por tomar decisiones responsables, por ejemplo, cuando elegimos a los líderes que van a marcar el futuro de nuestros mares”, concluyó.
La Austral Spring School volvió a poner de manifiesto el valor del intercambio internacional: tender puentes de conocimiento que cruzan océanos, conectan a personas y dan lugar a nuevas ideas para el futuro de la conservación marina y la investigación colaborativa.




