Este año, los European Ocean Days se han consolidado como un punto de encuentro clave a nivel europeo para abordar una amplia variedad de temas relacionados con el océano. La Misión de la Unión Europea «Restaurar nuestro océano y nuestras aguas» ha realizado un esfuerzo extraordinario para organizar este evento, reuniendo a numerosos actores implicados en este desafío crucial. Como organización dedicada a la conservación marina, ha sido un verdadero privilegio haber formado parte de un encuentro tan único.
Ahora, con algo de perspectiva tras unas semanas, creo que es momento de compartir algunas reflexiones que me ha dejado esta experiencia. Sin embargo, en lugar de repetir lo que ya sabemos sobre la protección del océano, prefiero compartir una reflexión sincera ahora que estoy de vuelta en casa.
Cuando pienso en el evento, una pregunta me ronda la cabeza: ¿de verdad hemos avanzado en los desafíos a los que nos enfrentamos? Lamentablemente, creo que la respuesta es no, y el tiempo no está de nuestra parte. Para lograr un progreso real, necesitamos algo más que un programa de cinco días lleno de charlas unidireccionales, con casi nada de espacio para debatir o interactuar más allá de los cafés.
Esta falta de participación real deja claro algo importante: hay que dar un paso más allá. Hace falta más participación, más debate, más cocreación y más innovación. Estos elementos son fundamentales en nuestros proyectos, y sin embargo, no logramos aplicarlos en el propio espacio donde podríamos compartirlos con toda la comunidad de Mission Ocean.
Es hora de replantearnos cómo aplicamos las dimensiones de la cultura oceánica y los enfoques participativos para ayudarnos a identificar las carencias políticas y generar soluciones a través de la inteligencia colectiva. Al fin y al cabo, una agenda repleta de discursos de cuatro minutos no va a generar la profundidad de debate ni la colaboración necesarias para impulsar un cambio real.
Lo que necesitamos son enfoques más prácticos, dinámicos y colaborativos, que nos permitan construir soluciones entre todos. Necesitamos explorar nuevas formas de participación y toma de decisiones.
¿Y si, para la próxima Mission Ocean, introducimos dinámicas intersectoriales para abordar los problemas urgentes desde diferentes perspectivas? Por ejemplo:
- Reducir las barreras burocráticas
- Agilizar la concesión de permisos para proyectos
- Mejorar el acceso a la financiación
- Fomentar la inclusión en la gobernanza oceánica
- Impulsar la alfabetización oceánica
- Aplicar soluciones prácticas para la participación de los actores implicados
Estos son solo algunos de los aspectos críticos que requieren acción inmediata.

Una de los mensajes clave que me llevo de este evento es la importancia de la necesidad de aterrizar estas discusiones a escalas locales. Debemos transformar los grandes debates, desafíos y proyectos en herramientas tangibles y prácticas que realmente generen un impacto en la ciudadanía y marquen una diferencia visible sobre el terreno.
En este momento crucial, debemos reafirmar nuestro compromiso con la conservación. Es el momento de que la Unión Europea asuma un papel de liderazgo y construya una verdadera alianza para avanzar en el ODS 14, a través de un Pacto Oceánico de la UE con un enfoque más accesible. Estoy convencida de que enfocarnos en este objetivo generará un efecto en cadena sobre otros ODS. Aunque a menudo no se mencione explícitamente, el océano es una prioridad transversal con el potencial de impulsar el progreso global y de inspirar un futuro más sostenible y resiliente para todos.




