El Día Marítimo Europeo (EMD) 2025 se celebró en Cork (Irlanda) del 21 al 23 de mayo, reuniendo a la comunidad marítima europea para conectar, intercambiar ideas y acordar acciones conjuntas en torno a los temas marítimos y la economía azul sostenible.
Lo que más me gusta de este evento anual es ver cómo las ciudades que lo acogen se transforman y dan vida a grandes ideas, demostrando que estas pueden ganar visibilidad y relevancia a nivel local. A menudo oímos hablar de la necesidad de “escalar” proyectos, pero en el caso de los ecosistemas marinos, quizás lo que hace falta es justo lo contrario: actuar a menor escala. Es decir, llevar las acciones al día a día de la gente, a su realidad más cercana.
Este año, ese mensaje ha resonado con más fuerza que nunca. En SUBMON, aunque trabajamos en marcos europeos y tejemos redes internacionales, siempre nos aseguramos de que nuestra labor esté arraigada en la realidad de cada territorio. Conectar con las comunidades locales —pescadores, escuelas, docentes, administraciones y ciudadanía— nos permite entender qué es lo que realmente importa y evaluar el impacto de nuestras acciones a lo largo del tiempo. Trabajar a esta escala hace que los retos sean más concretos, permite alinear objetivos y valores, y facilita dar pequeños pasos que se sienten alcanzables y llenos de significado. Y son precisamente esos pequeños pasos los que marcan la diferencia y generan una implicación real.
Y esa implicación debe comenzar desde el principio. Una de las principales conclusiones del EMD es que las comunidades costeras quieren ser escuchadas y participar activamente, no solo como meras partes interesadas sino como co-creadoras. Se trata no solo de identificar juntos los problemas, sino de diseñar conjuntamente las soluciones. Este enfoque es esencial para lograr un compromiso duradero y una transformación real.

Vincular la acción local con desafíos más amplios
Si bien el trabajo a escala local y la participación comunitaria fueron ejes centrales del debate, el EMD también destacó otros aspectos clave donde esta perspectiva local debe integrarse con las iniciativas europeas de mayor alcance.
Por ejemplo, la movilidad azul y la modernización de embarcaciones fueron temas clave en el taller sobre transición energética. Renovar las embarcaciones, especialmente en el caso de la pesca artesanal, se ha convertido en una necesidad urgente. Sin embargo, persisten muchas dudas: ¿Puedo permitírmelo? ¿Hasta dónde podré llegar? ¿Qué hago en caso de emergencia? ¿Dónde puedo recargar o hacer reparaciones? Son las mismas preguntas que cualquiera se haría antes de pasarse a un vehículo eléctrico, y hasta que no se resuelvan, será difícil avanzar hacia una implementación a gran escala. Estas preocupaciones requieren esfuerzos coordinados, que conecten los proyectos piloto de toda Europa en una hoja de ruta coherente, con compromiso tanto público como privado.
Las soluciones basadas en la naturaleza también ocuparon un lugar destacado en los debates. Uno de los principales retos es la financiación: la inversión privada es clave, pero los beneficios no son inmediatos. Para cambiar esta dinámica, es necesario integrar mejor estas soluciones en las estrategias de infraestructuras y comunicar con más eficacia su valor a largo plazo.
Por último, las competencias azules y la cultura oceánica se han consolidado como ejes transversales en muchos de los proyectos recogidos en el EU Blue Economy Data Hub. Sin embargo, su desarrollo es todavía muy desigual entre regiones, y uno de los retos recurrentes es que muchos proyectos no se construyen sobre iniciativas anteriores. Es fundamental fortalecer la conexión entre las agendas verde y azul, así como garantizar una mayor continuidad entre proyectos.
Una vez más, las conversaciones mantenidas en el EMD 2025 pusieron de relieve la complejidad de avanzar hacia una economía azul verdaderamente sostenible. En SUBMON continuaremos trabajando a múltiples escalas, pero siempre con los pies en la tierra. Escuchar atentamente, adaptarnos con criterio y anclar nuestro trabajo en territorios reales, junto a personas reales, es lo que hace posible la transformación. Y esa es, en definitiva, la potencia de actuar a escala local. Es ahí donde comienza el auténtico cambio.




